El comienzo perfecto para una chica

Esta es una opinión totalmente parcializada. La chica soy yo. Y para mí este fue el comienzo perfecto.

Vale explicar que hasta hace unos años… no me gustaba la cerveza. ¡Ajá! La tomaba porque era lo que había. Porque cuando vas a una fiesta, o estás en una discoteca o te comes un ceviche… es lo que hay. Pero sinceramente no la disfrutaba. Me parecía muy amarga, demasiado gaseosa y si dejaba que se calentara un poco era totalmente imbebible.

Viví cinco años en Alemania y tampoco tomaba cerveza. Ya, me vas a decir que estaba loca. ¿Cómo es posible que viviendo en uno de los países más cerveceros del mundo no te guste la cerveza? Lo máximo que tomaba era una Radler (cerveza mezclada con gaseosa) y no por la cerveza, sino por la gaseosa.

En mi defensa debo decir que en Alemania hay muchos estilos de cerveza y yo, en esa época, no entendía que significaba eso de los estilos. Nadie me lo explicó tampoco. Para mi cerveza era una sola, la Pilsen de toda la vida.

La primera cerveza que realmente disfruté fue una cerveza de trigo o Hefeweizen en alemán (Hefe es levadura y Weizen es trigo). No me acuerdo la marca, pero recuerdo que la probé en un jardín de la cerveza (Biergarten). También recuerdo que me la recomendó un amigo diciéndome: “Si no te gusta la cerveza, esta te va a gustar”. ¿Poco convincente, no?

Pues mi amigo no se equivocó. Esa cerveza era diferente. Era mucho más turbia y blanca que todas las cervezas que yo conocía hasta ese momento. Mucho menos amarga, más dulce, y con más cuerpo. Muy pero muy refrescante. ¡Ah! Y tenía un olor “raro”.

Hefezeizen con Pame

Luego descubrí que la magia de estas cervezas está, principalmente, en el trigo y la levadura. La Hefeweizen se hace no sólo con malta de cebada sino por lo menos con un 50% de trigo malteado.  El trigo le da cuerpo a la cerveza y una sensación esponjosa. Además, la Hefeweizen es la versión sin filtrar (la versión filtrada se llama Kristallweizen), por eso las levaduras suspendidas dan el color y la turbidez. El olor raro no era otra cosa que aroma a plátano (¡sí! platano) y clavo de olor. Y claro, estas cervezas tienen muy poca cantidad de lúpulos, por eso no son tan amargas.

Así fue, ese día en ese Biergarten encontré a mi primera mejor amiga cerveza. Y desde entonces, cada vez que pedía una cerveza era siempre una de trigo. Hasta que conocí las IPAs… pero eso ya es otra historia aparte.

 


2 Comentarios

Miroslava Ochoa

Yo era igual que tu jajaja hasta que hace 4 años en uno de mis viajes conocí las IPA y me enamoré perdidademente, desde ahi soy una beerlover 🙂

Pat

Salud por las Beerlovers! 😉


Comentarios?