Promoción Summer Sale – Barra Grau

Desde el viernes 26 al martes 30 de Marzo, estará activa la promoción Summer Sale con descuentos por compras superiores a 6 cervezas.

  • De 6 a 11 botellas, el precio por unidad será de S/. 11.50
  • De 12 a 23 botellas, el precio por unidad será de S/. 11.00
  • De 24 a más botellas, el precio por unidad será de S/.10.50

En esta promoción se incluyen todas las cervezas con stock disponible en la sección arma tu pack, con excepción de la 7 vidas – Paradigma, Mintanical Mind , Almirante Lucumonster Stout y las cervezas en lata de 500ml. Los packs que se encuentren en la sección de colecciones suman a la cantidad de botellas necesarias para alcanzar las promociones pero NO se aplica descuento sobre ellos. Recuerda, sólo se aplica descuento sobre las botellas de la sección arma tu pack.

No son parte de la promo los Gift card, suscripciones y accesorios

¡Buen disfrute!


Promoción Black Friday – Barra Grau

Desde el viernes 27 al lunes 30 de Noviembre, estará activa la promoción Black Friday con descuentos por compras superiores a 6 cervezas.

  • De 6 a 11 botellas, el precio por unidad será de S/. 11.50
  • De 12 a 23 botellas, el precio por unidad será de S/. 11.00
  • De 24 a más botellas, el precio por unidad será de S/.10.50

En esta promoción se incluyen todas las cervezas con stock disponible en la sección arma tu pack, con excepción de la 7 vidas – sasquatch tiple IPA y las cervezas en lata de 500ml. Los packs que se encuentren en la sección de colecciones suman a la cantidad de botellas necesarias para alcanzar las promociones pero NO se aplica descuento sobre ellos. Recuerda, sólo se aplica descuento sobre las botellas de la sección arma tu pack.

No son parte de la promo los Gift card, suscripciones y accesorios

¡Buen disfrute!


Protocolos Barra Grau

Recepción de mercadería: 

  • Se ha destinado una zona de desinfección en la entrada de nuestro almacén.
  • Todas las botellas y cajas se colocan en la zona designada y son desinfectadas una por una, incluida la caja en donde vienen las botellas.
  • Luego son trasladadas a otro punto previo a su ingreso al  almacén.
  • Una vez en el almacén y se colocan en los racks de acuerdo a la ubicación de cada cervecería, en un ambiente de temperatura controlada y lejos del ingreso de luz.

Armado de packs: 

  • Se ha destinado una mesa de trabajo dentro del almacén específicamente para el armado de pedidos.
  • Una sola persona entra al almacén, previa toma de temperatura, y será quien se  encargue de armar cada pedido usando los implementos de seguridad correspondiente (mascarilla, protector facial y desinfección constante de las manos con alcohol)

Despacho de pedidos: 

  • Contamos con motorizados propios, ellos al llegar al almacén se ubican en en la zona designada, manteniendo la distancia entre ambos (1.5m), pasan por el control de temperatura y de desinfección.
  • Los pedidos se colocan en una mesa, previamente desinfectada, y cada uno recoge sus pedidos, de forma individual y no yendo todos al mismo tiempo.
  • Asimismo, los motorizados cuentan con alcohol líquido, alcohol en gel, mascarilla y el manubrio de la moto también es desinfectado constantemente.

Protocolo para entrega de pedidos Cero Contacto:  

  • El motorizado al llegar al punto de entrega, se desinfectará las manos y procederá a llamar al cliente para avisar que ya se encuentra en el punto.
  • Colocará el banco, previamente desinfectado, en donde serán puestos los pedidos para que el cliente  pueda recepcionarlos.
  • El motorizado se colocará a una distancia de 1.5m del banco y esperará a que el cliente recoja el pedido, previa verificación de la identidad de la persona sin contacto.
  • Una vez que el cliente se haya retirado,  el banco será desinfectado nuevamente y se dará por concluida la entrega.

Indicaciones y recomendaciones adicionales:

  • Debido a nuestra política de Entrega Cero Contacto hemos suspendido la Opción de Pago Contra-entrega. Esto por su seguridad y la nuestra.
  • Se recomienda, realizar su propio proceso de desinfección al recibir el pedido tanto de la caja como del contenido.

Redescubriendo Cervecería del Valle

Y algún día teníamos que volver.  Pasó casi un año para que alguien del equipo de Barra Grau visitara nuevamente a nuestros amigos de Cervecería del Valle. Esta vez fue Eduardo con una cuota más de aventura.

Y la aventura inicia así:

Estaba en pleno tour del Valle Sagrado con destino final Ollantaytambo, donde íbamos a pasar la noche. De camino al alojamiento, pasamos de forma fugaz por la entrada de Cervecería del Valle y dentro de mí el bicho cervecero se despertó: no podía dejar de pasar la oportunidad de gozar esta experiencia.

Ya en Ollantaytambo y con tiempo libre por delante, acudí a mi amigo Google Maps para ver cómo llegar a la cervecería. Me dijo lo siguiente: 10 min en auto (1 sol el pasaje por tramo-colectivo)  y 1h y 10min caminando. Mi primera reacción fue: No! Cómo puede ser tanta la diferencia! De todas maneras el GPS de Google Maps está afectado por la altura.

Así que decidí ir caminando. ¡Y no pude haber elegido mejor! Un paisaje realmente de película me albergaba y acobijaba, volviendo esta experiencia única. Tirando planta entre carretera, vías del tren y un hermoso río, hizo que cada minuto de la 1h y 5min que me tomó llegar – sí, al final Google maps no se equivocó –  valiera la pena.
Ya en el taproom y con 9 caños por delante, me aventuré a probar todas las cervezas. Desde las ya clásicas “Be kind pale ale”,  “Inti punku ipa” hasta la “Del Valle a Barranco”, una imperial brown ale que con su adición de miel nos da tanto amor. Todo esto acompañado de una rica canchita serrana y unos buenos intercambios cerveceros con la gente de lugar.
Para aquellos amantes de la cerveza,  los que les gusta descubrir y experimentar,  esta visita a Cervecería del Valle es más que recomendada. Es agradecer por cada historia que hay detrás de una cerveza y disfrutar.

Bonus:

Puedes perdir un tour a sus instalaciones para conocer un poco más del proceso de elaboración de su cerveza.


El día que conocí las IPAs

La primera vez que me enfrenté a un vaso de IPA fue durante una cata guiada. Para ese entonces ya habíamos decidido que queríamos mover nuestra orientación profesional hacia el apasionado mundo de las cervezas artesanales. Apasionado porque como ya lo hemos contado algunas veces en este blog, la mitad de las razones para tomar decisiones en este sector es, antes que la razón: el ímpetu, el chispazo, el puro amor a la camiseta.

Pero el momento en que pasó la cata estábamos en un punto distinto en nuestras vidas. En aquella época éramos personas muy juiciosas y diligentes. Yo pensaba estratégicamente que tener a una persona contándonos historias sobre cervezas mientras probábamos distintos estilos era el modo más eficiente de conocer nuestro mercado. Nuestro target. Nuestro producto. Que poquito sabíamos de la cerveza y de lo que realmente significa.

Pero esa noche comenzó así. La guía nos contaba historias sobre las primeras cervezas fabricadas en Egipto hace miles de años. O la curiosa historia de la cerveza que era transportada a la India y a la que se le añadió más lúpulo para que aguantara mejor el viaje, y que con el tiempo se transformó en un estilo conocido como la Pale Ale de la India y que hoy tiene un día en el calendario dedicado exclusivamente a su memoria.

Los que estábamos esa noche éramos mayormente desconocidos y la timidez o el recelo habitual nos mantenía muy reservados. Cada uno en su subgrupo. La guia, con la experiencia de haber hecho muchos de estos talleres antes nos dijo con una media sonrisa: bueno, tranquilos, ya van a ver cómo salimos de aquí siendo los mejores amigos. Aquí empecé a entender lo que significaba la cerveza, la buena cerveza. Empecé a entender que tenía más que ver con compartir. Con hablar un poquito más desde el corazón. Con coleccionar recuerdos, momentos, aromas y sabores.

 

LA IPA fue la tercera que probamos en una serie de 8 cervezas. La botella era preciosa. Celeste y blanca. Punk. Irreverente. Cool. El aroma prometía una experiencia diferente a todo lo que habíamos probado hasta ese momento de nuestras vidas. Fresco, como si hubieras metido la cabeza en un congelador. Cítrico, sugerente y zen, como lo que te inspira una hierba luisa. Hasta que probé el primer sorbo y se fue a la mierda la experiencia. El amargor fue demasiado para mi. Yo no sé cómo habrá sido la cara de los marineros que probaron las primeras IPAs, pero la mia calculo que más o menos así:

Fuente: Fotograma de Spot Gencan (Gremi d´elaboradors de cervesa artesanal i natural) https://www.youtube.com/watch?v=O_oiABZ-UZ0

Luego fui descubriendo que es más o menos normal esta reacción. El dulce y el salado son sabores sencillos para nuestro paladar. Desde que somos niños estos sabores nos parecen agradables. En cambio el ácido o el picante son más bien gustos que vamos adquiriendo con la edad. El amargor está incluso más allá. Más lejos dentro de nuestro espectro de sabores peruanos. Y por esto mismo nos suele “costar un poco más” cogerle el gusto. Digo que es más o menos normal porque luego están los que se enamoran a primera vista. Los que sin mayor explicación les encanta el sabor del lúpulo desde el minuto uno. Sea cual sea tu caso, lo que seguramente pasará, como con cualquier gusto adquirido, es que poco a poco lo empiezas a entender, a disfrutar, a valorar, a apreciar. Y luego, sin darte cuenta, un día descubres que extrañas el sabor amargo. Ya está dentro de tu dieta diaria de sabores. Ese día probablemente te veas más como éste (las barbas son opcionales):

Fuente: Fotograma de Spot Gencan (Gremi d´elaboradors de cervesa artesanal i natural) https://www.youtube.com/watch?v=O_oiABZ-UZ0

La noche de cata terminó tal como la guía había predicho. Las conversaciones fluían entre los grupos y era como si todos fuéramos un poco más sinceros, un poco más amigos y con menos necesidad de defendernos. Bajamos cantando por la calle camino a nuestras casas listos para dormir.

Nota final para tener en cuenta en una cata. Cuando llevas 2 litros de chela en el cuerpo o 6 estilos distintos, todo empieza a saber igual. Así que es una buena idea dejarla ahí. Esto no aplica para los jueces cerveceros. Estos personajes son de otro planeta, y están habituados a probar decenas de muestras de cervezas por día y estar en la perfecta capacidad de reconocer aromas, sabores, texturas y estilos.


10 señales de que te estás volviendo un poco beergeek

De pronto te das cuenta que cada vez te vuelves más selectivo en lo que tomas. De hecho hace 6 meses que no te tomas una pilsen. Calma, no es nada grave. Es posible que te estés convirtiendo en todo un beergeek sin darte cuenta. Aquí hemos juntado 10 síntomas para ayudarte a evaluar tu estado:

  1. En tu casa tienes una colección de chapas o botellas o posavasos o destapadores. O todo eso junto.
  2. Eres capaz de nombrar al menos 10 estilos de cervezas BJCP
  3. Hey… Sabes qué demonios significa BJCP
  4. Para ti Michael Jackson no es solamente un cantante
    michael-jackson-2
  5. Probar una nueva cerveza es UN RITUAL. Quizá necesitas un vaso especial, un lugar especial, un momento del día especial, o una persona para entrarle. Pero definitivamente no es algo que pasa así sin más
  6. Tienes al menos dos botellas de cerveza artesanal en tu refri en este mismo momento y estás esperando el RITUAL para tomártelas
  7. Empiezas a usar palabras como ‘lupulada’, ‘maltosa’ y ‘turbia’ para describir las cervezas. Siempre terminas explicando qué es lupulado, maltoso y turbio.
    copa
  8. En tus redes sociales sigues al menos a 3 cervecerías artesanales
  9. Te han regalado por lo menos una vez cervezas artesanales
  10. Cuando te vas de viaje un MUST es traer/probar alguna cerveza del lugar

Si te has sentido identificado con al menos 3 de estos puntos cuidado, estás por desgraciarte la vida. Si ya caíste en más de 8… ya fue. Eres todo un beergeek. Eso sí, tienes el mejor hobby del mundo.

¿Cómo lo llevas? ¿Algún otro síntoma que quieras compartir?


¿Un año ¡ya!?

Hoy hace exactamente un año enviamos un correo a nuestra lista de correo diciendo: ¡La tienda está abierta! Cómo pasa el tiempo chacho. En ese entonces la lista la formaban amigos y familiares nuestros y algún curioso que no tenemos ni idea de cómo llegó. Era una época de mucha incertidumbre. ¿Será que la cantidad de personas interesadas en la cerveza artesanal es suficientemente grande en Perú? ¿Será que esas personas comprarán por internet? ¿Estarán dispuestos a esperar 24 horas por sus cervezas? No teníamos mucho tiempo de haber vuelto a Perú ¿Será que podremos comunicarnos de un modo claro y conectar con estas personas?

Dentro de nosotros había un deseo de hacer las cosas de un modo diferente

Queríamos hacer un negocio que generara ingresos, sí. En el mundo en el que vivimos hay que pagar cuentas a fin de mes. Pero además queríamos hacer algo relevante. Queríamos que los cerveceros tuvieran un espacio donde mostrar sus creaciones. Queríamos que ese espacio reflejara el cariño con que esas cervezas fueron hechas. Teníamos también un deseo de conocer a otras personas que les gustaran las cervezas artesanales. Queríamos hablar y conectar con esas personas. Queríamos que nuestro trabajo fuera divertido. Queríamos levantarnos con ganas por las mañanas. Sabíamos que tendríamos que trabajar un montón, pero queríamos seguir cuidando todas las demás áreas de nuestra vida. Queríamos generar un ambiente de confianza, con nuestros proveedores y con nuestros clientes. Queríamos que este proyecto fuera personal.

La pregunta era entonces. ¿Será compatible? ¿Será sostenible? ¿Se puede tener todo a la vez?

Todavía no tenemos una respuesta definitiva. Un año es aún poco tiempo para tantas preguntas. Pero estamos optimistas con las respuestas.

¿Y qué tal el viaje? Chévere. Nos ha gustado mucho conocer beerlovers y beergeeks. Ha sido genial ver a personas que empezaron con el pack para empezar y ahora nos piden que describamos las cervezas en términos de amargor, cuerpo y estilo. Nos ha encantado ver aparecer nuevos cerveceros. Ha sido una sorpresa maravillosa ver que el 99% de las personas que hemos encontrado son gente chévere con la que todo tiene solución (y sólo el 1% cae en la categoría de olvidables). Hemos disfrutado la creación de cada una de los packs y tomar cada una de las fotos que los acompañaron. La pasamos super bien haciendo entrevistas y escribiendo en este blog (aunque cada vez lo hemos hecho menos). Y sí, también ha sido una satisfacción ver crecer las ventas cada vez.

¿Valió la pena? Sin duda. Este ha sido un año al que regresaremos con mucho cariño siempre.

Mientras tanto más barragrau, más buena onda, más cervezas.

luchoypat


Estilo de Cerveza, esa nueva palabreja en nuestro vocabulario

Desde que las cervezas artesanales empezaron a ganar escenario en nuestro país es cada vez más frecuente escuchar este término: “Estilo de Cerveza”. No estamos acostumbrados a esta expresión y a veces dudamos en qué situaciones se puede utilizar. Lógico, si durante 100 años las únicas alternativas eran 3 o 4 marcas, todas ellas del mismo estilo (Lager), hablar de “estilos de cerveza” estaba de más. Era redundante e inncesario.

Pero ahora que tenemos más de 70 cervecerías artesanales, cada una dándole a la creatividad como si no hubiera mañana, la situación cambia. El panorama nos exige introducir una nueva forma de expresarnos para poder saber lo que nos gusta, para saber qué esperar cuando una cerveza pone en la etiqueta que es de tal o cual estilo.

Lo primero que hay que saber es que los Estilos de Cerveza no son un invento peruano. Estos existen y han sido estudiados y desarrollados durante décadas, sino siglos, en otros países con una tradición cervecera más larga.

Los estilos actualmente se pueden encontrar recogidos en algunos manuales internacionales. El más famoso de ellos es el manual BJCP, que un grupo de afortunados gringos se encarga de mantener actualizado cada cierto tiempo. El último es del 2015 y el anterior del 2008. En él están clasificados 34 estilos disintos y más de 100 subestilos.

¿Y qué hace que una cerveza sea de un estilo y no de otro? Usualmente parámetros como la apariencia (color, turbidez), el aroma, el sabor, la sensación en boca, los ingredientes utilizados, la receta, y el nivel de alcohol son los que determinan el estilo de cerveza.

¿Y cuáles son los principales estilos que se están fabricando ahora mismo en Perú? Pregunta más que interesante y que sólo se puede responder con cierto grado de subjetivad. Así que vamos a listar los estilos que a nosotros nos parecen los más representativos en el Perú a día de hoy (2015). Porque son estilos marcadamente distintos a los demás y porque varias cervecerías los están haciendo. Vamos para allá:

American Pale Ale


Cervezas “pálidas” en contraposición a las originales porter negras que se fabricaban en Inglaterra. Estas cervezas generalmente tienen un buen balance entre maltas y lúpulos, aunque predomina el armargor del lúpulo con ligeros toques de caramelo. Este es uno de los estilos más populares en el mundo y suele ser el estilo base sobre el cual muchos cerveceros añaden ingredientes locales para producir cervezas muy originales según regiones.

Nuestras preferidas:  La Pálida de Magdalena, Maracumanto de Cumbres, L.I.M.A. Pale Ale de Barbarian

American Amber Ale


Que aquí se están popularizando como las Red Ale. O directamente las rojas. Este estilo de cerveza utiliza maltas caramelo que le dan un color rojizo y un ligero sabor tostado/caramelo. El amargor suele ser bajo pero existen versiones muy lupulizadas de estas cervezas.

Nuestras preferidas: Red Ale de Barbarian, Alpamayo Amber Ale de Sierra Andina, Volcano Red Ale de Maddok, Amaz Amber Ale de Nuevo Mundo

India Pale Ale (IPA)


Lo que caracteriza a estas cervezas es el uso extra que hacen de lúpulos. Esto produce una cerveza con un nivel de amargor por encima de la media, pero además, muchas veces un aroma refrescante maravilloso. Porque el lúpulo, además de amargor, también es capaz de generar aromas herbales o de frutas. Existen variaciones como la Black IPA que a pesar de ser negra comparte los rasgos de una IPA. Existe también la versión heavy de este estilo, las Doble IPA o Imperial IPA, a las que se les pone exagerada cantidad de lúpulos. Estas cervezas tienen un nivel de amargor alto.

Nuestras preferidas: IPA de Sacred Valley, Shaman IPA de Sierra Andina, Diablipa de Planeta Bierra, Muertecita de Magdalena (doble IPA), Black IPA de Teach (esta es una IPA negra)

Porter


Durante la Revolución Industrial en Gran Bretaña las Porter se elaboraban para proporcionar a los trabajadores una bebida que fuera nutritiva y consistente, además de tener buen sabor. Se fabricó por primera vez en Londres y se cree que el nombre viene de los maleteros o porteadores (Porters) de las estaciones de tren que repartían la cerveza. Si alguien quería una cerveza simplemente gritaba “Porter”. Son cervezas muy oscuras y con un sabor muy intenso. Su color, casi negro, se consigue utilizando malta muy tostada

Nuestras preferidas: Porter de Zenith, Ceres Chocolate Ale de Maddok, Porter de Magdalena

Belgian Tripel


Este estilo de cerveza nació en las abadías belgas y se popularizó a comienzos del siglo pasado. Se caracteriza por tener un color rubio y sobretodo por el importante uso de malta. De hecho, el nombre deriva del uso de hasta triple cantidad de malta que se utiliza para esta cerveza. Mayor cantidad de malta produce una cerveza de mayor nivel alcohólico y un sabor relativamente dulce.

Nuestras preferidas: Premium Triple de Nuevo Mundo, Tripel de Saqra

Belgian Dubbel


También de origen Belga. Estas cervezas se caracterizan por un color rojo muy oscuro y por el uso de maltas tostadas. Esto produce una cerveza compleja con alto nivel alcohólico, usualmente alrededor del 6-7% y bajo nivel de amargor. Lo que más resalta en esta cerveza son las sensaciones que producen en boca los matices tostados y el sabor ligeramente dulzón de las maltas.

Nuestras favoritas: Dubbel de Saqra, Alquimista de Invictus

Trigo


Aquí viajamos por un momento al sur de Alemania, donde este estilo de cerveza se sirve en un vaso muy alto (Weizenglas) en lugares conocidos como Jardín de la Cerveza (Biergarten) durante el verano. La receta dice que se debe utilizar al menos un 50% de malta de trigo. Si estamos en Europa, esta cerveza tendrá un regusto a plátano y clavo de olor, producto de la levadura especial que se utiliza en esta receta. Si estamos en Estados Unidos será un sabor limpio en boca y más lupulado. En ambos casos estamos ante una cerveza rubia, refrescante y muy ligera. Perfecta para el verano.

Nuestras favoritas: La Nena Hoppy Wheat de Barbarian (cerveza de trigo especialmente lupulada), Tres Tigres de Magdalena (American Wheat Ale)

 

Revisando la lista veo que he cometido algunas injusticias con cierta Barleywine o Saison fantásticas que se están fabricando, pero había que acortar de algún modo el artículo.

En nuestra sección de Estilos de Cerveza mantenemos organizadas las cervezas que vendemos. A partir de ahora, cada vez que vayan a un bar (o nos llamen) pueden preguntar, ¿qué Brown Ale me recomiendas? 😉


¿Qué hace especial a una cerveza artesanal?

¿Usan insumos de mayor calidad? ¿Es el proceso de producción más pequeño que lo hace más flexible? ¿Es el factor X, que podemos llamar pasión, cariño, mimo, compromiso que uno le suele poner a las creaciones más personales? Para responder estas preguntas fuimos directamente a la fuente, a los cerveceros artesanales. Desde los más pequeños hasta los que ya tienen una planta bien montada, todos estos cerveceros se tomaron el tiempo para responder esta pregunta desde su propia filosofía y forma de ver la cerveza. A través de estas líneas hicimos el ejercicio de transmitir el espíritu de sus respuestas y estructurarlos en 6 puntos. Aquí va.

  1. Cantidad de Insumos
    Fernando, de Cervecería Invictus, nos dice que no hay una diferencia en la calidad de lo insumos. Tanto las industriales como las artesanales procuran utilizar los insumos de máxima calidad para asegurar su proceso productivo. Pero sí existe una diferencia en la cantidad de insumos que se utiliza. Mientras que en las cervecerías industriales se trata de obtener un producto al menor costo posible – sacrificando en el camino cantidades de insumos base o usando trucos como ponerle relleno de maíz o arroz – en las artesanales se trata de obtener la mejor cerveza posible, respetando cantidades y tiempos. Es por esto que el uso de cebada y lúpulo por litro de cerveza producida es significativamente mayor en una cerveza artesanal.lupulos_710x250
  2. Versatilidad
    Alain, de Cervecería Nuevo Mundo, nos dice que lo bonito de la cerveza artesanal está en la variedad de cervezas que se puede crear y la facilidad de crear nuevas recetas (versatilidad). Ignacio, de Cervecería Barbarian, nos confirma que el hecho de trabajar en lotes más pequeños hace posible fabricar cervezas más arriesgadas que no sería posible en la escala masiva de una cervecería industrial. Además, para Nuevo Mundo, su bar de draft es un eslabón necesario en esta cadena de creación de más y mejores cervezas.
  3. Variedad de Estilos
    Oscar de Cervecería Magdalena y Karol de Cervecería Luanahuaná coinciden en que una cerveza artesanal como norma general busca explorar más sensaciones en olfato, vista y gusto; esto camina de la mano con la variedad de estilos que se fabrican. Nos cuenta Karol que ahora mismo se están explorando casi 20 estilos distintos de cervezas en el Perú (entre IPAs, stouts, porters, irish, english, belgian, etc), cada uno con sus características organolépticas definidas. Aunque esto es poco aún comparado con los cientos de estilos reconocidos que existen en el mundo. Afortunadamente nos queda aún mucho camino por beber y recorrer.estilos_710x250
  4. Paciencia en lugar de eficiencia
    Fernando resaltó cómo en las cervecerías industriales se utilizan enzimas que aceleran el proceso de maduración de la cerveza. Lo que lo convierte en un proceso de fabricación asistido y hasta cierto punto artificial. En las cervecerías artesanales se respetan los tiempos en los tanques de fermentación. Si una cerveza tarda 3 semanas en madurar, se esperan las 3 semanas. Lo bueno toma tiempo.fermentadores_710x250
  5. Amor
    José María, maestro cervecero en Maddok lo tiene claro. Para él la diferencia está en el amor con que se hacen las cosas, y, sobre todo, un afán de ofrecer algo rico al que lo bebe. Ofrecer algo agradable al paladar y, sobre todo, al alma. Bebamos menos, pero bebamos mejor nos dice de manera honesta.
  6. Los intereses reales
    Fernando y Oscar coincidieron en un punto interesantísimo. Ellos nos dicen que mientras que una empresa grande e industrial trabaja para mantener contentos a sus accionistas, las más pequeñas, y naturalmente más cercanas a su público, tienden a intentar mantener contentos a sus consumidores. Aunque esto no afecta directamente a la experiencia de consumo entre una cerveza artesanal o una industrial, sí tiene una consecuencia sobre las decisiones que se toman en su fabricación. Unos se esfuerzan por mantener felices a sus consumidores, mientras que los otros se esfuerzan por mantener felices a sus accionistas.

Para terminar nos permitiremos introducir un aporte. Para nosotros las ganas y el gusto de hacer las cosas marca la diferencia entre lo que se hace bien y lo que se hace por obligación. Y eso se nota en cada detalle.

Hasta aquí llega el esbozo – en construcción aún – de qué hace especial a una cerveza artesanal. Pregunta que nos parece de vital importancia para entender qué estamos tomando. Después de todo, qué hace más divertido a un hobby que conocerlo a fondo. Pero esta es sólo una mitad de la respuesta. Ahora nos encantaría escuchar la otra parte involucrada y sin duda, la parte más importante: ustedes. Para ustedes, queridos entusiastas del mundo artesanal, ¿Qué es lo que hace especial una cerveza artesanal? ¿De donde salió esa curiosidad que los llevó hasta este punto del post? ¿Qué es lo que los motiva a tomarse una artesanal?


El comienzo perfecto para una chica

Esta es una opinión totalmente parcializada. La chica soy yo. Y para mí este fue el comienzo perfecto.

Vale explicar que hasta hace unos años… no me gustaba la cerveza. ¡Ajá! La tomaba porque era lo que había. Porque cuando vas a una fiesta, o estás en una discoteca o te comes un ceviche… es lo que hay. Pero sinceramente no la disfrutaba. Me parecía muy amarga, demasiado gaseosa y si dejaba que se calentara un poco era totalmente imbebible.

Viví cinco años en Alemania y tampoco tomaba cerveza. Ya, me vas a decir que estaba loca. ¿Cómo es posible que viviendo en uno de los países más cerveceros del mundo no te guste la cerveza? Lo máximo que tomaba era una Radler (cerveza mezclada con gaseosa) y no por la cerveza, sino por la gaseosa.

En mi defensa debo decir que en Alemania hay muchos estilos de cerveza y yo, en esa época, no entendía que significaba eso de los estilos. Nadie me lo explicó tampoco. Para mi cerveza era una sola, la Pilsen de toda la vida.

La primera cerveza que realmente disfruté fue una cerveza de trigo o Hefeweizen en alemán (Hefe es levadura y Weizen es trigo). No me acuerdo la marca, pero recuerdo que la probé en un jardín de la cerveza (Biergarten). También recuerdo que me la recomendó un amigo diciéndome: “Si no te gusta la cerveza, esta te va a gustar”. ¿Poco convincente, no?

Pues mi amigo no se equivocó. Esa cerveza era diferente. Era mucho más turbia y blanca que todas las cervezas que yo conocía hasta ese momento. Mucho menos amarga, más dulce, y con más cuerpo. Muy pero muy refrescante. ¡Ah! Y tenía un olor “raro”.

Hefezeizen con Pame

Luego descubrí que la magia de estas cervezas está, principalmente, en el trigo y la levadura. La Hefeweizen se hace no sólo con malta de cebada sino por lo menos con un 50% de trigo malteado.  El trigo le da cuerpo a la cerveza y una sensación esponjosa. Además, la Hefeweizen es la versión sin filtrar (la versión filtrada se llama Kristallweizen), por eso las levaduras suspendidas dan el color y la turbidez. El olor raro no era otra cosa que aroma a plátano (¡sí! platano) y clavo de olor. Y claro, estas cervezas tienen muy poca cantidad de lúpulos, por eso no son tan amargas.

Así fue, ese día en ese Biergarten encontré a mi primera mejor amiga cerveza. Y desde entonces, cada vez que pedía una cerveza era siempre una de trigo. Hasta que conocí las IPAs… pero eso ya es otra historia aparte.